Es muy desagradable escuchar a su niño decir malas palabras, aún peor cuando se las dice a usted. ¿Cómo se evita este comportamiento?
Es bueno saber de dónde provienen las malas palabras.
Hay muchas razones posibles por las que los niños usan malas palabras:

● Para sentirse adultos. Cuando los niños escuchan
a los adultos decir malas palabras es siempre en un
momento de alteración. La gente reacciona con malas
palabras y los ánimos se caldean. El ambiente se pone
tenso. Los niños dicen malas palabras para ver si ellos pueden crear el mismo ambiente y obtener el mismo resultado. Los niños simplemente están jugando a ser adultos.
● Para obtener atención. Una vez que un niño
usa una mala palabra y logra atención y una respuesta
inmediata de los adultos que están a su alrededor, él se da cuenta que decir malas palabras es un arma poderosa.
● Para demostrar independencia. Los niños están tratando de probar que ellos son aparte de usted, y que usted no puede controlar todo lo de ellos. En realidad, debido a que usted no puede controlar lo que sale de sus bocas, ésta es un área en la que ellos se pueden rebelar.
● Para ser aceptados en su grupo. Los niños quieren ser aceptados por otros niños de su edad. A menudo, decir malas palabras es visto como algo “bueno,” así que decir malas palabras es simplemente una forma para un niño tratar de ser parte de su grupo.
● Para imitar lo que ven en la televisión o en el cine. Los niños son facilmente afectados por el ambiente.
Si ellos tienen un “modelo” que dice malas palabras, lo más seguro es que ellos también las digan.
¿Cuál es la solución?
El primer paso es averiguar las razones por las que los niños dicen malas palabras y determinar cuál es el problema.
Una vez que usted entienda de dónde provienen, usted puede usar una de las siguientes herramientas:
● Fije límites para mantener la calma. A menudo, la reacción de un padre en realidad estimula al niño a repetir las malas palabras. Un enfoque sencillo y calmado da mejores resultados. “Tom, esa no es una palabra que deben usar los niños.” “Puedes decir ‘ Oh Dian’ en su lugar.” Si el niño persiste escoja un momento calmado para expresarle lo que usted piensa y fijar límites específicos. Hable del porqué la gente dice malas palabras, defina cuáles son las malas palabras,y explíquele porqué no son aceptadas en su familia. Aclárele cuáles serán las futuras consecuencias por decir malas palabras y aplíquelas la próxima vez que él las diga.
● Enséñeles alternativas aceptables. A algunos niños les cuesta trabajo entender y expresar sus sentimientos de ira.
La falta de madurez los lleva a creer que ellos son los únicos que se sienten de esa manera y que sus sentimientos son malos. A los niños les ayuda que se les permita tener malos momentos, aún cuando se les ha puesto un límite a su comportamiento.
Por ejemplo, cuando un niño llora por que ha sido castigado. ¿Cuántos padres se proponen hacer llorar a
un niño? ¡Pero el niño ya tiene una razón para estar triste! Una respuesta correcta es, “Puedes enojarte conmigo pero en tu cuarto con la puerta cerrada.” Si el niño corre hacia su cuarto, no le grite porque lo hace. Es una manera sana de expresar sus sentimientos. Cuando un niño enojado dice malas palabras, inmediatamente ofrézcale una alternativa,”
Ese lenguaje no es aceptable. Puedes decirme, ”Estoy enojado contigo o No estoy de acuerdo contigo”.
● Elogie el buen comportamiento. Cuando un niño responda a la ira de una forma apropiada, asegúrese de reconocérselo.
By Elizabeth Pantley, author of “Kid Cooperation and Perfect Parenting.”
© 2002 Elizabeth Pantley
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